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La batalla por Nuevo León del 2021

La batalla por Nuevo León del 2021

Por Juan Navarro

En Nuevo León tendrá lugar la disputa electoral que significará la madre de todas las batallas en 2021. El pueblo organizado en el movimiento democrático, liberal y progresista que apoya la Cuarta Transformación de México, librará una lucha política e ideológica y no sólo electoral contra el conservadurismo, representado por la ultra derecha, y como a veces los extremos se tocan, también contra remansos de ultra izquierda infantilista; en una jornada electoral concurrente e inédita donde se elegirá gobernadora, congreso local, alcaldes y diputados federales. Para el movimiento que reconoce a AMLO como su presidente, pero también como su dirigente, ganar Nuevo León es consolidar los cimientos de la Cuarta Transformación de México.

La batalla por Nuevo León definirá el rumbo exitoso de la transformación, porque nunca antes un proyecto alternativo a los grupos empresariales del viejo régimen (que no representan ni de lejos a todo el empresariado honesto y trabajador), ha traspasado uno de los nichos más preciados del conservadurismo.

En 2015 los grupos locales de poder se enmascararon en la candidatura supuestamente independiente de Jaime Rodríguez “el Bronco”, un personaje con una militancia de 33 años en el PRI. Los resultados de su gestión y particular modo de gobernar, lo han colocado al día de hoy en altísimos niveles de desaprobación entre la población de la entidad, con calificaciones promedio del 5.3 o incluso por debajo, en una escala de 0 al 10.

El desencanto ciudadano, la falta de promesas cumplidas, la corrupción imperante, los altos índices de inseguridad en el Estado, pero sobre todo su desafortunado papel de comparsa del PAN y del PRI en la elección Presidencial del 2018, catapultaron a Jaime Rodríguez, pero a la baja y dista mucho de la popularidad con que llegó al gobierno en 2015.

El 2 de enero de 2021 el ranking de gobernadores de Campaigns & Elections México ubicó a “el Bronco” en el lugar 31 de 32 gobernadores, con un índice de 26.1 de aprobación.

El gobernador Jaime Rodríguez, el PRI y el PAN tienen a Nuevo León en la bancarrota. De ahí el maridaje político de “el Bronco” con los caciques políticos del PRIAN, de quienes busca un salvoconducto para lograr impunidad al terminar su mandato. De los 15 estados que renovarán gobernador en 2021, el de Nuevo León es el más endeudado. Jaime Rodríguez tiene el primer lugar de deuda con $82,900 millones de pesos. Al cierre del tercer trimestre de 2020, a nivel nacional, los municipios más endeudados, con saldos superiores a mil millones de pesos, fueron en segundo lugar Monterrey, Nuevo León (mil 968.5 millones) gobernado por el PRI, y también en el deshonroso top 10, se encuentra el bastión panista del PAN en la entidad: San Nicolás de los Garza, con 961 millones de deuda ubicado en el lugar 9, y una de las más altas deudas per cápita con 2 mil 026 pesos. Por ello no es casual que “el Bronco” y el PRIAN intentarán una operación político electoral en 2021 que les dé boleto para la impunidad, ante la inminente revisión de sus cuentas.

La postulación de Clara Luz Flores Carrales a la gubernatura del estado abre un abanico de posibilidades para que Morena pueda permear en sectores tradicionales de la sociedad regia identificados con Acción Nacional o el Revolucionario Institucional, y establecer un nuevo liderazgo e interlocución con el sector empresarial, sin desatender a los sectores más vulnerables de Nuevo León. La candidatura tiene amplias posibilidades de generar la esperanza que necesita la sociedad regiomontana, y ser el parteaguas en el norte del país para que la 4ª T pueda concretar un cambio real en el estado, y contribuir a la transformación del país, asimismo establecer una nueva forma de hacer las cosas y gobernar, mejorar la coordinación con el gobierno federal, atender las necesidades de los empresarios y mejorar las condiciones de bienestar para la población más desprotegida.

El perfil académico de Clara Luz, precandidata de Morena es de excelencia, pues su Licenciatura en Ciencias Jurídicas por la Universidad Regiomontana y el Doctorado en derecho administrativo por la Universidad de Zaragoza, en España, la destacan como una persona preparada y da la certeza que no llegará a improvisar.

Su trayectoria política y en la administración pública es otro punto a su favor: Auxiliar en las Notarías Públicas No. 62 y 129 de Nuevo León; asistente del Director Jurídico del municipio de General Escobedo; directora Jurídica del municipio de General Escobedo, secretaria del Ayuntamiento de General Escobedo. Diputada local en el H. Congreso del Estado de Nuevo León por el XVI distrito en la LXXI legislatura. Presidenta municipal de General Escobedo en tres ocasiones, hablan de un camino de experiencia comprobada. Tiene presencia en redes sociales, pero sobre todo tiene consistencia en atender a la gente de a pie y en saber gobernar.

Lo más destacable es que en su trayectoria política no se ha visto envuelta en escándalos de corrupción o acciones que demeriten su actuar público, su posicionamiento mediático y percepción pública que tienen los ciudadanos de Nuevo León respecto a su persona son positivas, lo anterior, aunado a la intención de voto que tiene la alianza que encabeza Morena, son una fórmula que deja entrever una candidatura en ascenso y con amplias posibilidades de triunfo.

Sin embargo, para representar realmente los anhelos de la transformación que recorren todos los rincones del país, un pequeño sector de Morena debe trascender la cultura del derrotismo setentero propagada con insidia y perversidad por un puñado de actores políticos, que incluso militaron o colaboraron con el PRI en años anteriores. Quienes se oponen al tren de la historia, solo hacen el juego al viejo PRIAN, y no de gratis son magnificados por el Norte y Reforma, grupo editorial que es adversario declarado del presidente AMLO.

Los principios de los que hacen alarde ciertos activistas de escuela de vieja izquierda, en realidad disfrazan de puritanismo las mismas prácticas políticas que caracterizaron a los chuchos del PRD, que lo llevaron al desastre usando el sectarismo para reducir el partido a lograr 3 o 4 puntos porcentuales en cada elección local, y con ello lograr prebendas y vender el voto de la fracción en el congreso local en cada votación, ayudar soterradamente al gobernante en turno del PRIAN y manejar las prerrogativas locales partidistas discrecionalmente. Siempre serán sospechosos los que solo se manifiestan coyunturalmente por candidaturas y no por las causas de la gente, con estrategias tipo FRENAAA; tampoco es en definitiva aceptable la violencia política de género como forma de hacer política en la izquierda.

Cabe señalar que, en el proceso electoral para gobernador de 2015, Morena tuvo el 0.31% de la votación en el estado (incluso muy por debajo de los votos anulados que significaron el 2.15%); por lo que la candidatura de Clara Luz alentaría un enorme polo de izquierda, democrática, liberal, diversa, progresista, ecologista, comprometido con la 4ª T, que no tendría antecedente en la historia política local, que quizá salvo los gobiernos transitorios de Mariano Escobedo ante la Intervención francesa, y de Raúl Madero y Felipe Ángeles en la revolución, implicarían una nueva correlación de fuerzas, y una oportunidad irrepetible de triunfo de transformadores sobre conservadores.

Con Clara Luz está en el horizonte un Nuevo León donde los grandes, medianos, y pequeños empresarios, puedan desplegar nuevamente todo su potencial y empuje que los ha caracterizado a favor de un estado libre de violencia y corrupción, con un gobierno que atienda a los pobres, y gobierne con austeridad, creatividad, trabajo y transparencia. Con educación y salud para todos, en sintonía con el México del siglo XXI que construye la verdadera transformación y la revolución de las conciencias.